La nueva película de este ex-monty python no decepcionará a sus más fervientes seguidores. Gustará a aquellos que disfrutan con imágenes hipnóticas e imposibles y horrorizará a muchos otros.
Pero lo que está claro es que Terry Gilliam (otra vez) ha conseguido una obra digna de admiración. Un cuento que haciendo referencia al título, transcurre por caminos que pueden llegar a marear.
Admirable su primera media hora. Con esa niñita ayudando a su padre a irse "de vacaciones". Un final transgresor que concuerda con todo lo visto anteriormente.
No es el mejor film de Terry Gilliam, pero supera a otros tantos estrenados recientemente.
El debate está abierto...esperamos comentarios...
Queridos esclavos de la pantalla,
empiezo este viaje inesperado...
Hoy me apetece hablar de una película, que aunque estrenada hace algunos meses, todavía ronda por mi cabeza. Nada más y nada menos que ese cuento macabro y perturbador que es Hard Candy. Aquí podría hablar de su director, su guionista, sus intérpretes (de lo mejorcito) y de cómo se rodó (el making love que dice un amigo mío)...no se trata de eso...
Una adolescente de catorce años pura, casta e inocente, se mete de lleno en la guarida de un lobo treintañero de profesión fotógrafo. Después de unos vodkas con naranja (y un ingrediente especial) el lobo deja de ser tan feroz y pasa a ser una simple marioneta al servicio de esta nueva Lolita Roja o Caperucita Revisitada.
Lo mejor, un guión que roza la perfección, haciendo que el espectador no pueda dejar de pensar en qué será lo siguiente en venir. Y cuando ya está casi seguro de por dónde irá la trama, otro puñetazo en plena cara, recordándole que aquí quien manda se llama Hayley. Unos fundidos a negro, que nos presenta una historia con muchos momentos oscuros, a pesar de la iluminación clara y nítida presente en todo momento. Unos personajes bien definidos, una situación actual llevada a su máxima expresión. Un cuento sin moraleja pero no por ello sin ningún mensaje, el que cada espectador quiera o pueda sacar despúes de pasar una hora y tres cuartos con la boca abierta y con la mano cerca de la entrepierna en el caso de los hombres...